Deben saber que en los últimos tiempos se han estado insinuando ciertas cosas de mi con las que estoy absolutamente en desacuerdo. Y si por algo me caracterizo es por asumir lo que soy sin avergonzarme de ello (nunca he negado mi condición de tía-tío, aunque reconozco que no acaba de gustarme, y siempre he dicho con orgullo que puedo interpretar todos y cada uno de los temas de Joaquín y Lucía, sin necesidad de una pantallita en la que leerlos- no como otros) y de luchar contra viento y marea para que el mundo no se deje engañar ni por mi apariencia (deben saber que de pija tengo lo que Chá de modesto) ni por las falsedades que de mi se digan. Y es sobre este último punto sobre el que querría hacer una puntualización.
Por si no habéis leído mi anterior comentario en el blog, en el exponía la relación directa existente entre el trabajo de alta calidad y responsabilidad que desarrollo y el aumento en la cotización de las acciones de Repsol. Como he dicho antes, yo asumo la realidad y no me avergüenzo de mostrar la evolución que ha ido experimentando, de viernes en viernes, la cotización de las acciones mencionadas:
Sí, es verdad, el precio de las acciones ha ido cayendo desde los 28 euros/acción a primeros de diciembre de 2006 hasta los 23 (último cierre ajustado). Y se que lo fácil sería no analizar el por qué y echarme la culpa a mí, decir que he mentido y que mi efecto sobre las acciones de Repsol es tan pésimo como Berlanga jugando al baloncesto, o Jasier disfrazado de cachorro del PP. Pero ya sabéis que a mi no me gusta defender ninguna postura sin pruebas concluyentes y razonadas, así que tras un exhaustivo análisis (realizado fuera del horario laboral, por supuesto- espero Joseph que la próxima noche lo menciones) he llegado a una conclusión irrefutable: no suele ser habitual, pero en esta ocasión y sin que sirva de precedente, el influjo positivo del trabajo que desarrollo cada día, especialmente los viernes tras una intensa vida social la noche anterior, no ha logrado contrarrestar el INCREÍBLE EFECTO NEGATIVO que esas mismas noches tienen sobre el rendimiento laboral de Berlanga. Querido Joseph, prometo firmemente seguir trabajando para al menos igualar ambos efectos, aunque reconozco que es tan complicado….
Una puntualización mas antes de abandonar el blog; si todavía alguien duda de la relación que el insigne Faemino y la poco-bombeable Loles mantuvieron hace ya algún tiempo, preguntad a Berlanga y Chá. Ellos, muy a su pesar, os dirán que una vez mas, yo tenía razón (por mi condición de tía, por supuesto).
He dicho
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